Por dentro — cómo funciona de verdad.
«Nada sale de tu teléfono» es una promesa que hace cualquier app. La versión de Amoli es comprobable.
Una descarga del modelo, y después la red se queda en silencio. No hay cuenta que crear, ni servidor donde iniciar sesión, ni baliza de analíticas — no «anonimizada», no «agregada»: ninguna. Esta página explica qué está corriendo de verdad, con números reales.
El modelo
Amoli ejecuta Gemma 4 E4B — un modelo de visión y texto de unos 3,7 GB — directamente en el iPhone, mediante LiteRT. Se descarga una sola vez, del propio CDN de Amoli, por Wi-Fi. Todo lo que Amoli escribe sale de este único modelo local: las lecturas, la conversación, los ensueños, las líneas de las tarjetas. No hay letra pequeña de «las funciones inteligentes requieren la nube», porque no hay nube.
Mientras duermes
Amoli escribe su primera nota sobre una fotografía en unos segundos — cientos por hora en los iPhone actuales; las lecturas completas llegan detrás, las más nuevas primero — y prefiere trabajar mientras el teléfono se carga. Una fototeca de 14.000 fotografías se lee en unas tres noches enchufado, y después se mantiene al día por sí sola según llegan los momentos nuevos. Cada mañana, Amoli informa claramente de lo leído; el contador es de la propia app, y es honesto.
El recorrido
1Lee.
Cada fotografía recibe un relato escrito en palabras sencillas: quién aparece, dónde parece estar, qué ocurre. La lectura se guarda en el teléfono, se puede buscar, y es tuya para corregir — tus propias palabras siempre valen más que las del modelo.
2Tú nombras.
Los rostros se emparejan en el dispositivo. Nombra uno una vez y el nombre alcanza hacia atrás y hacia delante todo lo leído: lecturas, respuestas, hilos, tarjetas. Los datos de los rostros tampoco salen del teléfono.
3Advierte.
A partir de las lecturas, Amoli hace aflorar los temas que atraviesan tus días — hilos seguidos a lo largo de los años, curiosidades sobre tu propia fototeca, los patrones de los que se hace un ensueño. Todo derivado en el teléfono, de palabras que el teléfono escribió.
4Crea.
Tarjetas, libritos, ensueños — compuestos en el dispositivo y exportados como archivos corrientes. Nada sale salvo que tú lo envíes, y lo que envías es un archivo que ya has visto.
Comprueba la promesa
Dos maneras, y ninguna exige confianza. Primera: la etiqueta de privacidad del App Store — Datos no recopilados, la más estricta que ofrece Apple, y Amoli la merece porque no hay adónde enviar nada. Segunda: vigila la red tú mismo. Pasa el teléfono por cualquier inspector de tráfico, descarga el modelo, e intenta pillar a Amoli hablando con alguien. No lo hará, porque no puede: no hay servidor al otro lado.
Sin cuenta también significa que no hay nada que vulnerar: tus recuerdos no pueden filtrarse de un servidor que no existe.
Qué le cuesta al teléfono
Invaluable significa que no está en venta — y tus recuerdos menos que nada.